lunes, 30 de noviembre de 2009

Decepción de género por Nora Levinton Dolman

¿otra vez?¿CULPABLES OTRA VEZ?
¿una vez más tenemos que escuchar/leer que el aumento de la violencia de género está causado por las propias mujeres, culpables por “lanzarse al choque” (¿será esto lo que E.L entiende por poner límites, resistirse a ser humilladas, o apenas algunas veces conseguir salir vivas?).
Y como no podía faltar la guinda del pastel recordándonos que somos las madres, mujeres teníamos que ser, las que criamos y formamos a esos machos y los amamantamos con leche rica en mensajes machistas y les cantamos nanas que enseñan a moler a golpes a una mujer.
Por favor…no cabe mayor cinismo en un artículo tan breve.
Que alguien con su cultura, incurrra en semejante distorsión no parece ingenuo.
Pero es representativo del imaginario masculino que se pueda sentir por él representado.
Aclaro que estoy rodeada de hombres en toda clase de vínculos de parentesco y sociales a los que las frases de E.L les suenan a panfleto deleznable y que no suscribirían una sola de sus afirmaciones. Es más, que se sienten avergonzados de este tipo de reacción perversa que contribuye a seguir convirtiendo a las víctimas en culpables.
Porque lo que el texto de la valla expresa ( y estoy segura de que E.L lo entiende tanto como cualquiera de nosotras), es que habla de no ser menos (ni necesariamente más).De ser igual, a todos y cada uno de los hombres de sus vida, en sus más variadas tipos de intercambio.
¿por qué le es tan difícil comprender ese mensaje?
Si fuese más digerible el concepto de igualdad de géneros tal vez no hubiese que haber creado un Ministerio para gestionarlo.
¿Resentimiento de género el de Thelma y Louise ? Pues vaya exitazo el conseguido….suicidándose. O será eso lo imperdonable ¿por qué matarse ellas mismas y no dar el gusto a alguna otra escena de mujer violada, asesinada cruelmente, una conseguidas actuaciones de mujeres aterrorizadas corriendo por una casa, un parque, una calle con el asesino de turno pisándole los talones?
Me resulta difícil de tolerar la ignorancia respecto de un tema tan serio, pero para colmo no creo que se trate de falta de información.
¿se ha puesto a pensar seriamente E.L en lo que suscribe y en los riesgos que contiene?
¿No le parece decimonónico hacer referencia siquiera al nº de hombres que una mujer española actual pueda tener, haber tenido, tener próximamente, tener en el futuro, etc. Y todos los tiempos de verbos posibles? ¿¿¿¿¿¿¿¿A quien le interesa o qué tiene que ver con el contenido del mensaje que transmite???????????¿qué es lo discutible?
Reconozco mi desconocimiento del mundo de los videoclips.
Pero he escuchado a muchas jovencitas, no tanto, maduras, etc, sufrir por la terrible decepción de sentirse agredidas en sus diferentes formatos, por quienes decían (y en la mayoría de los casos lo sigue afirmando) amarlas.
Y sé que mientras las mujeres no se sientan en las mismas condiciones, de enamorarse y de des-enamorarse sin que en ello les vaya la vida, las asimetrías son insalvables.
Justamente la complejidad del tema es lo que exige ser serios, rigurosos, dar opiniones que colaboren a profundizar en un debate, no a tomar una postura sesgada y maniquea.
Hablar de “revanchismo de género” con esa liviandad me parece inaceptable.
Esperaba que E.L como tantos otros fuese un compañero de ruta.
La decepción de género también existe…

jueves, 26 de noviembre de 2009

El “otro” feminismo por Cristina Peri Rossi

Cuando oí a Javier Cámara decir: “De todas las mujeres que haya en mi vida ninguna será menos que yo” sentí malestar. ¿Qué era lo que no me gustaba de esta campaña contra la violencia machista? En primer lugar, la frase: el actor aseguraba que ninguna de las mujeres que hubiera en su vida sería menos que él. Pero ¿y las otras? Porque seguramente un hombre tiene algunas mujeres próximas, madre, hermanas, amantes, esposa. Pero y ¿las otras? ¿Las esporádicas? ¿Las desconocidas? Me hubiera parecido muchísimo más acertada la frase: “Ninguna mujer será nunca menos que yo”. Afirmación sencilla y contundente. A poco, salió Angie Cepeda afirmando “De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo.” Este anuncio provocó una confusa y arrogante respuesta del profesor Enrique Lynch, titulada “Revanchismo de género” que a su vez fue respondida por algunas mujeres. Cito al profesor: “El anuncio parece jalear la guerra de sexos, como desde hace décadas hace el feminismo mal encarado, según la pauta de lo que Nietzsche llama “moral de la víctima”. De modo que el anuncio “jalea” la guerra de sexos, acabáramos. ¿Y cuál es el feminismo mal encarado? ¿Hay un feminismo bien encarado? ¿Por qué no hemos consultado al eminente profesor acerca de cuál es a su entender –y al de Nietzsche- el feminismo de buena cara, el complaciente? Porque son ellos, los eminentes filósofos, quienes han de determinar cómo debe de ser el feminismo bueno, dado que el pensamiento es masculino, y el sentimiento, femenino. Como cada cual lee lo que fantasea, Enrique Lynch no sólo encuentra que el anuncio es beligerante, sino que infiere que el anuncio de Angie Cepeda insinúa que los hombres son “menos”… porque no son “más”! El profesor desconoce que entre el más y el menos existe otra posibilidad: la igualdad. Nadie ignora que el cerebro y el cuerpo del hombre y de la mujer difieren, pero lo diferente es diferente, no es más ni es menos. Categoría que el profesor ignora. Lo más indignante del artículo (si se consigue superar su pésima redacción y sintaxis) es que atribuye al feminismo el aumento de la violencia machista. No, si lo mejor para no ser discriminado por negro es ser blanco, y lo mejor para no ser discriminada por mujer es ser hombre, eso no lo duda nadie. De modo que negros, homosexuales, colonizados, tercermundistas a callar, no sea que al rebelarse puedan provocar la reacción airada de los amos. No sólo el feminismo tiene la culpa de la violencia machista. También las madres. Enrique Lynch nos recuerda que esos hombres machistas han sido “gestados, amamantados, criados y formados por mujeres.” (Incluso él tuvo una madre.) Ahora bien, ¿los machistas son gestados sólo por las mujeres? ¿No llevan los caracteres genéticos del macho? ¿No significa nada en la educación de un machista la presencia, la imagen y la autoridad paterna? ¿En la crianza de un machista el padre no ha intervenido jamás? ¿No lo ha llevado al prostíbulo? ¿No ha insultado a su mujer en presencia del niño? A Enrique Lynch le gusta “otro feminismo”. Lástima que no consultáramos a él para hacer uno a la medida de los machos, que no los inquiete.