miércoles, 10 de marzo de 2010

Mujeres Compositoras, una lucha por la igualdad – Marisa Manchado Torres

Este artículo fue publicado en la sección de OPINIÓN del diario “El País” el sábado 20 de diciembre de 2008 y ¡todavía sigue vigente!
Es fácil encontrarlo en Internet, pero conviene que nosotras también lo tengamos muy a mano.






En menos de un mes hemos asistido a dos manifestaciones, aparentemente opuestas, de una idéntica situación, y ambas en este mismo periódico: me estoy refiriendo al silencio al que fuimos sometidas las mujeres en el extra de Babelia dedicado a la música contemporánea del pasado 27 de septiembre y a la media página que nos concedieron, el jueves 23 del mes de octubre, con motivo del concierto Fémina Clásica que organizaba la Fundación Autor. Tanto un caso -el silencio más ofensivo- como el otro, la fuerza de la imagen con siete compositoras en torno a un piano y el acertado titular “¿Discriminadas? “Rotundamente, sí”, obedecen al mismo estado de la cuestión: las mujeres en la música y más concretamente en el territorio patriarcal por excelencia, la composición, continuamos siendo pájaros exóticos, mitad temidos, mitad mimados paternalistamente, como “nenitas”, en ningún caso en igualdad de condiciones con nuestros colegas varones, sin la mayoría de edad necesaria para participar en igualdad de condiciones, y a los hechos me remito. El extra Babelia dedicado a la música contemporánea del pasado 27 de septiembre arranca con un comentario de Juan Ángel Vela del campo donde cita cuarenta y nueve nombres de compositores, entre los cuales ninguna mujer; seguimos con las fotos, donde de nuevo brillamos por su ausencia y así sucesivamente. Como el que no quiere la cosa terminamos de leer siete páginas de cultura dedicadas al pensamiento y creación musical contemporánea en nuestro país y nos queda el regusto de tiempos muy pasados donde la mujer era descanso del guerrero o “in ecclesiis taceant”, por cierto, tiempos no tan lejanos. No me voy a extender, Laura Freixas ya contestó magníficamente en la sección cartas al director de este mismo periódico.
Casi un mes después la Fundación Autor da la cara, con éxito absoluto, por un concierto en exlusiva de compositoras, el concierto Fémina Clásica con 10 compositoras españolas entre los 65 años y los 27 y el mismo día del concierto grandes titulares y fuerza mediática.

Y el común denominador es recurrente: nos toca re-inventarnos nuestra propia historia o dicho con mayor precisión, recuperar nuestra historia que es parte sustancial de la historia, al menos del 50%.

Todavía podemos encontrar quien en su atrevimiento ignorante, ya se sabe no hay nada más atrevido que la ignorancia, afirma categóricamente “!Pero si no ha habido compositoras!” o incluso yendo más lejos, “Sí, ha habido, pero son de “obra menor”, no alcanzan la suficiente calidad”. Aquí hemos dado con el núcleo de la cuestión: el sistema patriarcal puede permitir que hayan existido compositoras, incluso que hayan podido vivir de su trabajo, pero existen olimpos de poder a los que las mujeres, todavía hoy, “taceant”, y uno de estos sacrosantos olimpos es la Academia, o la Escuela, y con ellas la Historia; sí, con mayúsculas, pues el Poder del Saber “de verdad”, el “bueno”, todavía es cosa de hombres.
El Canon musicológico impone sus reglas, menos mal que Susan McClary nos abrió los ojos y los oídos, sobre todo, a la musicología feminista, todavía escueta en nuestro país pero no por ello menos firme.
Los Conservatorios están llenos de mujeres, así como las aulas de composición; sin embargo los conciertos de música contemporánea al uso están llenos de hombres y la excepción seguimos siendo las mujeres. La docencia de la música, en los niveles elementales y profesionales es mayoritariamente femenina; pero cuando llegamos a los Conservatorios Superiores las grandes posiciones son ocupadas por varones. Esta desigual proporción se debe sin duda a la inercia del sistema patriarcal, para lo cual se introducen medidas correctivas como la Ley de Igualdad que promueve el valor de la diferencia, la riqueza de lo transversal en oposición a lo lineal, la abundancia de la diversidad; he estado utilizando conceptos que están ya en la calle, además de en la boca de todos nuestros políticos: transversal, diversidad, diferencia, pero cuando se trata de aplicarla a la mitad de la población, las mujeres, los cimientos del sistema rechinan y rugen. Sin embargo, la aportación diversa y diferente, de la música de las compositoras enriquece el universo musical, abre los oídos a otras formas de pensar la música como así lo están demostrando las pocas compositoras que a duras penas se abren paso, en suma enriquecen, airean, cuestionan y hacen más saludable una vida musical que por otro lado necesita como agua de mayo este impulso, pues por más que nos queramos engañar, una vida musical que sólo se mira a sí misma, cerrada a cal y canto, acaba por morir de inanición cuando no de muerte súbita.
Así, la ley de Igualdad exige paridad entre hombres y mujeres en todo tipo de organismo público, y algunos privados, con capacidad de gestión y decisión y especialmente en los cargos directivos. Nos gustaría ver paridad en las programaciones musicales, al menos de los Festivales y Centros públicos, que es casi como decir en todos, pues España es un país cuya cultura musical vive, fundamentalmente, de las subvenciones de dinero público. Y también queremos ver paridad en los cargos directivos de los centros de gestión que rigen nuestra vida musical. Y queremos que las Hildegard de Bingen, Barbara Strozzi, Mariana Martínez, Elisabeth Jacques de la Guerre, Louise Farrenc, Fanny Mendelssohn, Clara Wieck, Pauline Viardot, Cécile Chaminade, Alma Mahler, Lili Boulanger, María Rodrigo, Rosa García Ascott, Germaine Tailleferre, y sólo por citar a las mejor recuperadas y documentadas, ¡y ni siquiera a todas de entre éstas! estén normalizadas y la programación de sus obras no sea sólo en conciertos monográficos “8 de marzo”, aunque también.
Marisa Manchado Torres, es compositora, Vicedirectora del Conservatorio Teresa Berganza de Madrid y ex-Subdirectora General de Música y Danza del INAEM-Ministerio de Cultura.




MUJERES Y MÚSICA: el camino escondido


INVISIBLES A PESAR DE SU PRESENCIA

SILENCIADAS A PESAR DE SUS SONIDOS, A PESAR DE SUS PALABRAS

NEGADAS A PESAR DE SU EXISTENCIA ¿O TAL VEZ POR ELLA?

LAS ACADEMIAS DE MÚSICA PARA SEÑORITAS Y SU LEGADO AL PATRIMONIO ACADÉMICO

LAS MÚSICAS EN EL SALÓN BURGUÉS Y SU PIANO

CANTOS DE NACIMIENTO Y CANTOS DE MUERTE

CANTOS DE SIEGA Y CANTOS DE MOLIENDA

MÚSICA STREGA

¿Y DE VERDAD HAY OTRO LENGUAJE? ¿O DE MENTIRA?

EMPEQUEÑECIDAS PARA OCULTAR SU OSADÍA

MÚSICAS MENORES PARA EL CANON

Y SIEMPRE CANTARON
Y SIEMPRE PENSARON
Y SIEMPRE ESCRIBIERON


AQUÍ Y AHORA,

AYER Y SIEMPRE

lunes, 8 de marzo de 2010

Un siglo después…por Margarita Borja

Hace 100 años que se adoptó el 8 de Marzo como Día internacional de la Mujer durante la II Conferencia Internacional Socialista de mujeres en Copenhague, a propuesta de las sindicalistas alemanas Clara Zatkin y Kathy Dunker.
Hace un siglo accedieron a la Universidad española las primeras estudiantes, gracias a nuestras ilustres antecesoras Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, María de Maeztu, Clara Campoamor y María Goyri, entre las destacadas.
Mientras celebramos este cumpleaños se producen hechos todavía excepcionales.
La economista valenciana María Antonia García Benau lleva camino de convertirse en la primera mujer Rectora en una universidad con más de 500 años de antigüedad, la de Valencia, y es reciente la admisión de Soledad Puértolas en el seno de la Real Academia de la Lengua. Al ocupar sillones vacantes Carmen Iglesias, Ana María Matute, Margarita Salas e Inés Fernández Ordónez, es cierto que se ha ido abriendo un tímido proceso de mejora de la presencia femenina en tan ilustre espacio, pero a la vez resulta significativo que hasta la entrada de Soledad no se solucionara el contrasentido que suponía que las dos plazas dejadas vacantes entre 1995 y 1996 por Carmen Conde y Elena Quiroga, no hubieran sido mantenidas, cuando menos, para optaran a ellas otras dos escritoras actuales. Vista la fosa de “la cuota”, a favor del elenco masculino: 47 académicos y 5 académicas, al ritmo que va la cuestión, puede necesitarse otro siglo completo para resolverse.
Y mientras tanto ¿cuánto se pierde la ciudadanía española por las trabas de acceso de los talentos femeninos? Y ¿hasta cuando tendremos que soportar que a cada una que llega le acompañe el latiguillo “no es por la cuota” que niega la mayor.
La ausencia de criterios de acción positiva en muchos lugares de poder cultural contrasta por su lentitud de adaptación y por su ostentosa negación del avance feminista con una realidad más dinámica y esperanzadora, la conseguida por el conjunto de leyes democráticas. Ya las tenemos, y son nuevos instrumentos para aspirar y lograr, sin más demoras, una situación más justa y equilibrada. Hoy también tenemos eso que celebrar y no es poco.
Al leer el artículo que publica en El País María Teresa Fernández de la Vega, hoy día siete, recupero sus palabras en la apertura del Congreso de la Asociación de cineastas Cima, tenéis que moveros, la ley por sí sola no lo hará todo, aconsejó.
Amelia Valcárcel, por su parte, durante le primera Asamblea General Extraordinaria de Clásicas el pasado Noviembre, dijo que los avances más significativos de los años democráticos los hemos conseguido con la complicidad del poder político sumado a nuestra causa. Coincido por completo con su razón. En el ámbito de la creación y la cultura existe, o mejor, persiste una mentalidad que da por supuesta la inexistencia del problema en el sector. Tal negación, que descree de la elocuencia de los porcentajes tanto como de la evidencia, del fenómeno de “naturalización” de la discriminación femenina, suele llegar aderezada de aires de suficiencia retadores.
Pero en la primera asamblea general de noviembre constamos que la causa que nos congrega en Clásicas y Modernas tiene seguidoras porque responde a una realidad de desigualdad en el día a día que percibimos como déficit democrático inaceptable.
Demasiadas trayectorias creativas de las mujeres siguen sufriendo disparidad de oportunidades, es irregular el acceso a los centros neurálgicos de decisión, y no se rectifica fácilmente la desproporción de elencos en todo tipo de carteleras, repertorios, programaciones culturales, genealogías académicas o antológicas críticas.
Las prácticas de naturalización de la ausencia femenina creadora, si no eran democráticas, ahora ya son francamente ilegales, pero las medidas adoptadas para que esta injusta situación se transforme, también en el ámbito de la cultura, necesitan todavía de la lucha feminista con sus mil ojos vigía espontáneos.
Y como para muestra vale un botón, coincidiendo con Diana Raznovich que nos regala a su violonchelista para el blog en este día, cuento aquí para concluir que la Ley y las normativas que la citan e incluyen, por ejemplo no han evitado que este año, las Ayudas a la creación musical contemporánea Ministerio de Cultura se concedieran a doce compositores y a una sola compositora. O que una única directora haya recibido el premio Goya a la dirección.
Pero a lo que iba, estamos de cumpleaños. ¡Feliz ocho de Marzo a todas!
Y enhorabuena a nuestra querida Socia de Honor Amelia Valcárcel, que acaba de recibir el Premio Ocho de Marzo en la UGT en Madrid.